Los disfraces y las pelucas están en el armario, los útiles de maquillaje alineados en la mesa y mi rostro sonríe al espejo: ya es Carnaval. Por fin llegó la fiesta, la libertad, la vida.

Son mis días favoritos del año. Igual que muchos de vosotros, adoro esa sensación especial de cambio, esa posibilidad de travestismo vital y de anonimato enmascarado.

En mi caso, además, son los únicos días en que puedo salir a la calle sintiéndome libre. Deambulo con soltura entre la gente encarnando a mi propio personaje, rodeado de risas y comentarios afables, sin miedo, uno más en el gentío que celebra, que vibra al unísono y se desentiende de preocupaciones.

Emilio Fortunas, Alvaro Urkiza

Bailo, canto, bebo como cualquiera, incluso distingo a algunos como yo en la multitud e intercambio con ellos un guiño cómplice y un trago. El año pasado, por ejemplo, abundamos más que nunca.

Quién me iba a decir a mí, que acabé odiando las muchedumbres y el acoso de la gente, que terminaría adorando estas fiestas. A mí, que decidí retirarme hace años, acabar con todo y no salir más, excepto caracterizado. Sé que desde entonces circulan las hipótesis más variadas sobre mi destino. La gente no es tonta y la versión oficial, la de mi muerte, no parece haber convencido a todo el mundo.

Esta noche comienza el Carnaval; dejaré los disfraces en casa y saldré por la puerta trasera tal como soy.  Caminaré feliz, dispuesto a mezclarme con napoleones, osos, piratas, reinas y cowboys, con payasos y vedettes, con vikingos, Dráculas y, esto es lo mejor, con cientos de Elvis más parecidos a mí que yo mismo.

Publicado por Alvaro Urkiza

Transeúnte, surfista, escritor

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4 comentarios

    1. Gracias! Estoy seguro de que el Carnaval es una fiesta y tambien algo más que simplemente banal. Por cierto, me encanta tu idea de un blog dedicado al mundo de los disfraces.

    1. Toda la magnificencia desplegada de la vida es para el joven a veces un espejo que refleja las carencias que aun no experimentó. Eso ya hice o eso aun me queda por hacer, sentir, visitar, experimentar. Que linda la vida, juventud, ¡jodido tesoro que se cura viviendo!

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