Te llevo conmigo, amor, en la mirada, en las pupilas rojas congeladas en esta foto absurda y arrugada. Te llevo conmigo en las heridas que dibujaron tus uñas en mi espalda en un dulce vaivén de hembra entregada. Te llevo conmigo, amada, en un cabello que escapó de entre tus piernas y se esconde en mi boca y no se va, y yo tampoco quiero que lo haga.

Te llevo conmigo en una fugaz guirnalda de hematomas, hecha con caderazos de amor impacientados, en el aroma de tu violeta flor que abrí y que, con disimulo, huelo en mis manos bautizadas. Te llevo conmigo en la sangre (y ya me marcho, antes de que el alba haga su entrada) en la sangre que bebí de tu cuello a borbotones, dejándote dormida y bella, para siempre máscara y amada.

Publicado por Alvaro Urkiza

Transeúnte, surfista, escritor, persona.

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