La Tierra es una estrella adolescente bastante guapa, aunque algo estropeada. Tiene las hormonas revueltas y pasa horas mirándose en la Luna; no se ve bonita y se retoca el peinado para gustarle al Sol cada mañana. Sexy ingenua, posa coqueta ahora para Saturno, ahora para Plutón.

El acné le trae loca. Sus granitos surgen inesperadamente, reventones, llenos de emisiones sulfurosas, de magma al rojo vivo. Geiseres traviesos que terminan explotando sobre la plaga que le atormenta. Esa urticaria insoportable, esa sarnilla corrosiva. Unos bichitos molestos de dos patas, picajosos, que recorren su cuerpo y se creen dueños de su melena. Clavan, queman, podan y construyen extrañas estructuras; Lo ensucian todo a su paso. Además, parecen a disgusto entre ellos, incluso con la vida misma. La Tierra, molesta, se rasca a veces y agita fuerte la cabeza.

Porque es joven y apasionada; hay tardes en que se perfuma demasiado y pasa noches en vela imaginando naves brillantes que aterrizan sobre ella como caricias. Está preciosa cuando lee bajito, vocalizando concentrada los nombres de las constelaciones. Y cuando se impacienta, harta de la plaga humana, piensa, caprichosa, que como no cambien las cosas un día de estos terminará explotando.

Publicado por Alvaro Urkiza

Transeúnte, surfista, escritor

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